Soy Ana Belén López García. Nací hace un montón de años en la aldea de Murcia y fui dando vueltas a lo largo de mi propio planeta sin saber ni a dónde iba ni de dónde venía (todo bien en Villa Ana). Un poco lo que hacemos todos durante los cuatrocientos primeros años de nuestra existencia, digo yo. 

Amo el color azul, la cerveza, a mis sobrinas y sobrinos y fumo demasiado aún sabiendo que es malo malísimo (este es un dato imprescindible porque dice mucho de mi coeficiente intelectual). A los veintiocho me atropelló un autobús. He visto cuarenta y dos conciertos de Bruce Springsteen. He sido delineante durante cinco lustros y dibujo monosaciones desde 2016. 

Digamos que siempre amé escribir, así que dibuescribí  ‘La vida es ahora…después’, después vino ‘Balcosaciones; viñetas en cuarentena’, luego lancé al mundo ‘El 1% de lo que cabe en un ser humano’. Soy coautora de ‘Quién decide por ti cuando decides tú’ con Pedro Jara Vera. He prologado y mini ilustrado Sin vergúenza de mí y seguro que alguna cosa más por ahí que no recuerdo para poner aquí.

Tengo tantas ganas de (casi) todo que a menudo no me decido. Juego (regumal) al pádel, amo el café y creo firmemente que andamos faltos de amor, de humor y de verdad. Hablo demasiado, pinto cuadros, me parezco físicamente a mi padre y ya no sé qué más poner. Amén

MONOSACIÓN

Dícese del vocablo formado por las palabras:

MONÓLOGO y CONVERSACIÓN

Tenía yo un churri del que estaba absolutamente ¿enamorada?… Hablábamos mucho, digo hablábamos hasta que me di cuenta de que quiza, no sé, un suponer, en realidad lo que hacíamos era yo hablar, él escuchar (podríamos cambiar lo de ‘escuchar’ por desconectar). 

El término ‘monosación’ es un homenaje a esas conversaciones que se tienen con otro en las cuales al otro, lo que se dice interés, le suscitan más bien poco.

Observen sus propias conversaciones, lean el encuentro: ¿la persona de enfrente solo esboza monosílabos? Eso es una monosación. 

Gracias. De nada. Oremos por los que hablamos para escucharnos a nosotros mismos.

CÓMO SURGEN

No lo sé, solo me dejé llevar una noche veraniega de Julio del 2016. Cansada, aburrida, triste, desesperada… quería echar a correr y no parar nunca. Como fumo demasiado, esa solución estaba descartada porque no llegaría ni a la primera farola de la esquina. Me dije: ‘pfff…si supiera pintar… pintaría uno de esos cuadros enormes donde tiraría cubos de pintura de colores en modo salvaje’. Ni siquiera sabes pintar… me contesté.

Así que cogí el rotulador y salió la primera MONOSACIÓN de la historia.

Y sin saber por qué, continué escribiendo y dibujando lo que se me ocurría, sin sentido, sin razones, sin objetivos, sin porqués.

Esa noche salieron 6 o 7 viñetas que me aliviaron el corazon. Fueron un bálsamo que apaciguó todas las emociones que habían decidido transitarme y con ellas me quedé. Hasta hoy siguen haciendo eso conmigo, calmar este ferrari mental con el que siempre tengo que lidiar.